La piedra que aferra
el niño palestino en su mano,
está cargada de
ilusión y esperanza,
reflexiona,la mira y
arroja al objetivo que le impide jugar y dormir tranquilo,
mas no le atienden y
sigue lanzando piedras,
como si de un juego
de David contra Goliat se tratara,
con mas contundentes
argumentos sus mayores participan
en el desigual
enfrentamiento con la bestia,
que siembra el terror
y la masacre en su embestida,
despreciando el
derecho y el deseo del niño y el pueblo palestino
de vivir en paz y en
su tierra,
sabedor que como en
la historia el triunfo de David sobre Goliat es posible.
RICARDO VAREA
1 de junio de 2012
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